Es un proyecto participativo, auto promovido, auto diseñado y auto gestionado por los socios

Miércoles, 20 de Septiembre del 2017

El día 25 de octubre Emun realizará una jornada sobre innovación social en la que se presentarán numerosos proyectos sobre el referido tema. Uno de ellos es Brisa del Cantábrico. Les hemos entrevistado para conocer más acerca del proyecto que tienen entre manos.

¿Que es Brisa del Cantábrico?

Es una cooperativa de consumidores y usuarios calificada como entidad de iniciativa social y sin ánimo de lucro que está desarrollando un espacio residencial y asistencial para senior en la localidad de san Miguel de Meruelo (Cantabria).

Lo formamos un grupo de personas que, pensando en el atardecer de la vida, queremos planificar esa etapa en vez de esperar a que otros lo hagan por nosotros.

Además queremos hacerlo en comunidad. No queremos vivir solos, ni en casa de los familiares, ni en una residencia al uso.

¿Cómo y quienes habéis creado este proyecto?

El promotor inicial fue el que suscribe que a los 60 años se planteó otra forma diferente de envejecer motivado por la experiencia personal de vivir durante 9 años la dependencia de su madre.

Durante el año 2012 se dio a conocer el proyecto en la comarca de las Siete Villas (Cantabria), concretamente en 9 municipios de los 102 que componen la Comunidad Autónoma, a través de 25 reuniones y en enero de 2013 se constituyó la cooperativa con 60 personas.  Al 31 de diciembre de 2015 estaban participando 103 personas y en julio de 2017 ascendía a 329 personas.

Más del 55 % de los socios residen fuera de Cantabria (190) y los hay de todas las Comunidades Autónomas (menos de Galicia), destacando País Vasco (80) y Madrid (55).

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué características tiene el proyecto?

Es un proyecto participativo, auto promovido, auto diseñado y auto gestionado por los socios.  Hacemos mucho hincapié en el envejecimiento activo y en la ayuda mutua (parte afectiva) a través del voluntariado, no para cambiarnos los pañales que para esos está los profesionales.

Disponemos de un terreno de 70.000 m2 (está estudiándose la adquisición de otros 17.800 m2) en el que se construirán:

170-190 viviendas en planta baja de 50 m2 útiles.

2.000 m2 de espacios comunes: cafetería, cocina, comedor, salas multiuso, lavandería, peluquería, sala del silencio, biblioteca, gimnasio, piscina terapéutica, sala de curas, taller bricolaje y huertos.

20 apartamentos para invitados de 30 m2 útiles

2 unidades de convivencia de 10 habitaciones individuales para los grandes dependientes.  Cada unidad de convivencia consta de 10 habitaciones individuales de de 25 m2 útiles, cocina comedor, sala de estar y jardín terapéutico.

Se dispondrá de un servicio de atención domiciliaria propio (los 365 días) ubicado en la cooperativa para que nos atiendan  (2 horas de atención personal repartidas en varias veces al día) en las viviendas y así poder estar en ellas el mayor tiempo posible. Cuando ya se requiera una atención continuada las 24 horas al día, nos desplazaremos a las unidades de convivencia para ser atendidos por profesionales bajo un modelo de atención personalizada centrado en la persona.

¿Qué objetivos?

Envejecer en una comunidad viva, dinámica y participativa que promocione el envejecimiento activo, la ayuda mutua a través del voluntariado y la atención digna y de calidad cuando seamos dependientes.

Vamos buscando:

  • Autonomía decisoria
  • Independencia que nos da nuestra casa, aunque sea de 50 m2 útiles.
  • Compañía
  • Seguridad: control, ayuda doméstica y asistencial
  • En definitiva, calidad de vida.

¿Qué es para vosotros la Innovación Social?

Entendemos que nuestro proyecto es social (al alcance de personas con no limitados recursos económicos) e innovador en la forma de enfocar la vejez con autonomía decisoria e independencia hasta el final.

¿Crees que en el futuro conoceremos y crecerán más proyectos como éste?

Hasta ahora conocíamos dos formas de envejecer: en nuestra propia casa o la de un familiar o en una residencia al uso a la que la gran mayoría no queremos ir por las razones de todos conocidas.

Las nuevas generaciones de mayores queremos envejecer de otra manera diferente a como lo hicieron nuestros antepasados.

Las razones por las cuales estamos desarrollando este proyecto son muy variadas, sirva de ejemplo las siguientes:

La convicción de que, al final de la vida, es muy probable que alguien tenga que cuidar de nosotros.

La dificultad de nuestros familiares para hacerse cargo de nosotros, debido a que el entorno familiar ha cambiado profundamente.

Queremos organizar nuestra vida sin hipotecar, ni condicionar la de nuestros hijos y familiares.

Descargarles de la responsabilidad de cuidarnos ya que entendemos que debemos ayudarles y la mejor forma de hacerlo es “haciéndonos cargo de nuestra vida”, aplicando el viejo refrán de “vive la vida y deja a los tuyos que vivan la suya”.

Necesitaremos siempre de su afecto y requeriremos su atención en momentos puntuales, pero no como tarea impuesta y continua que en algunos casos puede durar muchos años.

Nos preocupan las noticias desalentadoras que a diario aparecen en los medios de comunicación.

No queremos acabar en una residencia al uso pensadas más como un espacio para morir que para vivir.

No tenemos recursos económicos suficientes para acabar en una buena residencia, que las hay pero son muy caras.

No nos conformamos con recibir una atención básica, queremos envejecer de otra manera, No nos vale con asear, comer y vestir, queremos independencia, autonomía decisoria y trato digno.

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